Investigación y creación de archivo: Arte integrado en Chile y la experiencia creativa del colectivo DI 1969-1973.

Investigadoras Stella Salinero y Mónica Salinero

Proyecto Financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, Fondar regional convocatoria 2015

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Ciencia, experimentación y materiales

Las preocupaciones de la época por el diseño, el arte urbano y la integración al medio ambiente urbano confluyeron y pudieron concretarse gracias a la posibilidad de la producción de obra en base a material industrial (cerámica, hierro, aluminio, vitrocerámica, acrílico, fibra de vidrio, hormigón) que permitía salir al espacio público, a la intemperie, con menores costos y mayor resistencia que otros materiales. Los materiales industriales permitían, también, nuevas formas y experiencias sensoriales y abrirse a un “público” masivo y espontáneo, salir al encuentro del espectador representado por el sujeto de la ciudad moderna, ya fuese en sus variantes de peatón o automovilista.

La utilización de diversos avances científicos y tecnológicos ha sido una constante en el arte. Actualmente las artes mediales son el mejor ejemplo de la incorporación de saberes que no son del dominio exclusivo del arte. Así las artes como la fotografía y el video han hecho uso de las imágenes técnicas que remiten a un nivel simbólico diferente al de la representación de las artes tradicionales. “La imagen técnica es aquella producida por una aparato. A su vez, los aparatos son producto de los textos científicos aplicados; por tanto, las imágenes técnicas son producto indirecto de los textos” (Flusser, 2010: 19). Por otra parte, es innegable que la ciencia contiene una dimensión sensorial, por un lado, en lo que se refiere a la experimentación con fenómenos sensibles y, por otro, la estética, construcción y ordenamiento del mundo que suponen las técnicas de investigación y sus instrumentos de medición. En relación al uso específico de la luz en las artes visuales, cabe destacar obras como “Clavilux” de Thomas Wilfred, quien creó una academia de arte de la luz en New York en las primeras décadas del s. XX, “Light space modulator” de Moholy-Nagy, “Continuel-lumière-Mobile” del argentino Julio Le Parc, “Gleaming lights of the souls” de Yayoi Kusama y “The weather project” de Olafur Eliasson que constituyen algunos de los referentes que a lo largo del siglo XX. En Chile fue creado y construido el abstractoscopio cromático por el físico y Director del Instituto de Física y Matemáticas de la Universidad de Chile Carlos Martinoya y el cristalógrafo Nahum Joël. Por su parte Ortúzar, el más interesado en desarrollar esta área dentro del DI, según los datos obtenidos en la investigación, elaboró dos máquinas basadas en el abstractoscopio para la proyección de luces que iban cambiando sus materiales de manera manual, a diferencia del abstractoscopio cromático que era una máquina automatizada, de ahí su sobrenombre: el robot que pinta. De estas experiencias de construcción de la máquina y proyecciones sólo quedan los testimonios de los protagonistas a través de la entrevistas realizadas para esta investigación y los registros que hiciera Martinoya. Las proyecciones que realizara el DI tuvo como escenario las actividades de Museo '70, realizadas durante el período estival de 1970. Éstas fueron ideadas y llevadas a cabo por el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile dirigido por el artista visual Nemesio Antúnez en el comienzo de su período a cargo de la institución, quien se caracterizó por hacer del museo un espacio no solo para los géneros tradicionales, sino abierto a la experimentación y las nuevas formas que tomaba el arte en esos momentos a nivel mundial, producto de su visión influenciada por su larga estadía en Nueva York.

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